Qué diferencias hay entre alopecia masculina y alopecia femenina

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La alopecia androgenética ha recibido una actitud derrotista por mucha parte de la sociedad hasta hace relativamente poco tiempo. Para los hombres se consideraba algo natural que debía aceptarse y para las mujeres algo excepcional que valía la pena esconder. Pero ninguna de las dos posturas son correctas. La alopecia androgenética es un problema de salud capilar derivado de la herencia genética y que puede solucionarse de forma efectiva y con resultados para toda la vida.

Sin embargo, sí es cierto que hay diferencias entre la alopecia androgenética sufrida por los hombres y la alopecia androgenética sufrida por las mujeres. Establecemos en este artículo algunas de estas peculiaridades distintas entre ambos casos.

En primer lugar hay que diferenciar el porcentaje de población afectada. Mientras en el caso de los hombres el porcentaje puede variar desde el 25% de entre 25 y 35 años hasta el 50% en mayores de 50 años, en el caso de las mujeres dicho porcentaje es más reducido, no superando el 40% en el caso de mujeres blancas con más de 50 años y con menopausia.

Tampoco coincide en la forma de presentarse en cada sexo. Los hombres clasifican su alopecia androgenética en base a 7 grados dentro de la escala Hamilton-Norwood, mientras que las mujeres lo hacen en sólo 3 según la tabla de grados de Ludwing.

Según este ritmo de crecimiento de la alopecia, en los hombres afecta en primer lugar en la primera línea de cabello, para ir ampliándose hacia atrás. En las mujeres, sin embargo, en la mayoría de los casos esta primera línea de cabello se mantiene y es desde detrás de ella donde se puede notar los síntomas de la alopecia, la zona superior.

Las causas de la alopecia androgenética están siempre ligadas a la herencia genética, sin embargo la alopecia que afecta de forma diferenciada a hombres y mujeres sí puede encontrar una base explicativa diferente.

Las mujeres, por ejemplo, pueden sufrir alopecia derivada de los efectos de la menopausia, así como también por afecciones como ovarios poliquísticos. Del mismo modo, también pueden notar una mayor caída de cabello sin estar sufriendo alopecia, por ejemplo durante el proceso del embarazo. En todo caso, si tras el parto no se regula la caída del cabello a un ritmo normal, se aconseja visitar al especialista.

Hay algo en lo que sí coinciden ambos tratamientos de implante capilar, los cuidados posteriores. En ningún caso afecta al ritmo de vida normal de cada persona y cuando el tratamiento se dé por finalizado, es posible tratar el cabello como siempre, con una higiene óptima e incluso cortarlo o tintarlo sin miedo a sufrir una recaída en la alopecia. Los resultados positivos de un implante capilar, para hombres y para mujeres, son para siempre.

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